El origen de Halloween

Por el Dr. Juan Colón Muñoz

¿Sabía usted que esta festividad pertenece al ocultismo satánico y produce ataduras de maldiciones en las personas que la celebran?

Conocida en español como la "Noche de las brujas," Halloween fue originada por los brujos druidas, hace más de 2,500 años.

El término "Halloween," significa, "víspera del día de todos los santos".

Los druidas eran monjes que pertenecían a las tribus europeas conocidas como los celtas, los cuales se dedicaban a practicar la adivinación, la magia, la hechicería y otros tipos de ocultismo satánico.

Los brujos druidas habían escogido el 31 de octubre con el fin de celebrar una fiesta a Sam Heín, el dios de los muertos. Como parte de la celebración, decidieron crear caras grotescas en las calabazas, colocando velas dentro de ellas que, según los brujos, servirían para despojar a los espíritus indeseables. A esta celebración, los druidas añadieron la costumbre de ir de casa en casa, pidiendo alimentos u ofrendas para dedicarlos a los espíritus de los difuntos. Esta costumbre es conocida hoy día como el "trick or treat".

En 1966, la Iglesia de Satanás Incorporada, con su sede en la ciudad de San Francisco, declaró el 31 de octubre como el día oficial del satanismo mundial. De manera que, en esta fecha, los satanistas llevan a cabo cultos rituales en diferentes países del mundo, en el cual se realizan sangrientos sacrificios en honor a Satanás. Esta iglesia cuenta con una membresía mundial que sobrepasa por más de un millón de seguidores, y está compuesta por personas de todos los niveles sociales.

De acuerdo con la tradición, Halloween, es celebrada por millones de niños que se visten de personajes macabros, representando el mundo del terror y del ocultismo. Más aún, millones de residencias adornan sus patios en forma de cementerios, ignorando que están invitando al dios de la muerte a hacer morada en sus respectivos hogares.

No obstante, los que hemos estudiado el origen de las prácticas religiosas del paganismo, sabemos que esta es una de las miles de formas en que Satanás coloca sus malévolas emboscadas de maldiciones.

Tomado del libro "Las Emboscadas del Enemigo", página 58, con permiso del autor: Dr. Juan Colón Muñoz.