Testamento de Fe

Como organización evangélica, nos regimos bajo los más nobles principios de la Palabra de Dios. Creemos que la Biblia es una fuente inagotable de enseñanza espiritual. La base fundamental de nuestro credo doctrinal se resume en los siguientes artículos de fe.

Creemos en la Santa Trinidad
Como Dios manifestado en la unidad de tres personas coeternas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, quienes son dignos de reverencia, adoración y servicio por parte de los fieles.
Creemos en Jehová Dios
Como la Primera Persona de la Trinidad, quien es nuestro Padre y Creador de los cielos y de la Tierra, y de todo el infinito Universo.
Creemos en Jesucristo
Como la Segunda Persona de la Trinidad, e Hijo Unigénito de Jehová Dios, y quien es nuestro Salvador personal, por medio de quien recibimos el perdón de nuestros pecados para tener acceso al Padre.
Creemos en el Espíritu Santo
Como la Tercera Persona de la Trinidad, por quien el creyente es regenerado y transformado en una nueva criatura.
Creemos en la Santa Biblia
Como la única autoridad de fe y enseñanza divina, inspirada por Dios, como una guía que nos conduce a vivir en santidad con el Señor.
Creemos en los profetas de la Biblia
Como los únicos y verdaderos profetas, que fueron llamados y escogidos por Dios para dirigir a su pueblo por medio de las profecías. Las profecías de los antiguos profetas continúan vigentes hasta el día de hoy, siendo Juan el Teólogo el último profeta de la Biblia.
Creemos en los apóstoles de la Biblia
Como los únicos y verdaderos apóstoles, que fueron llamados y escogidos por Jesucristo para la fundación de la Iglesia y cuyas enseñanzas continúan vigentes hasta el día de hoy, siendo Pablo el último de los apóstoles de Jesucristo.
Creemos en el bautismo por inmersión
En cumplimiento con el mandato de Jesucristo, como señal de muerte simbólica para nacer a una nueva vida, apartada de todo pecado.
Creemos en las lenguas y en los dones espirituales
Los cuales son repartidos por el Espíritu Santo para la edificación del cuerpo de la Iglesia de Cristo y el crecimiento espiritual del creyente.
Creemos en el cuerpo como templo del Espíritu Santo
El cual debe ser mantenido en pureza y santidad, libre de todo pecado carnal y de todo hábito mal sano.
Creemos en el ayuno y la oración
Como medio de consagración y fortalecimiento para la guerra espiritual.
Creemos en la existencia y obra ministerial de los ángeles
Como espíritus ministradores que sirven a Dios como mensajeros y asisten al hombre haciendo avanzar el ministerio de Jesús y su Iglesia. Los ángeles son seres creados por Dios, identificados en carácter masculino, que forman una sociedad estructurada con diferentes niveles de autoridad y aparecen en diferentes formas dependiendo de su orden en la creación.
Creemos en el diezmo
En conformidad a la Palabra de Dios, como medio en que Dios respalda y sostiene su obra. Aunque el diezmo no es un requisito obligatorio para los miembros del Concilio, cada miembro debe diezmar fielmente a su respectiva iglesia.
Creemos en la congregación de la Iglesia
Siendo Jesucristo la Cabeza y sus miembros la Iglesia, para la adoración y exaltación a Dios, por medio de la alabanza conforme a las instrucciones divinas de los Salmos.
Creemos en la celebración de la Cena del Señor
Instituida por Cristo, como una forma simbólica de conmemorar su sacrificio en la cruz del Calvario.
Creemos en la santidad del matrimonio
Como una institución sagrada establecida por Dios para el amor conyugal entre un hombre y una mujer, los cuales Dios creó para la formación del hogar.
Creemos en la santificación del carácter humano
Como una forma de alcanzar crecimiento y madurez cristiana, por medio de lo cual podemos establecer mejores relaciones para con nuestros semejantes.
Creemos en los frutos del Espíritu Santo
Los cuáles deben ser practicados por el creyente como principio fundamental en su vida cristiana.
Creemos en la obediencia a las autoridades superiores
Como medida de sometimiento y respeto tanto al orden eclesiástico como al orden civil de los gobiernos terrenales.
Creemos en el rapto de la Iglesia
Como medio en que el Señor Jesucristo librará a la Iglesia de la horrenda persecución que vendrá sobre éste mundo.
Creemos en la Segunda Venida de nuestro Señor Jesucristo
Quien regresará con sus ángeles con poder y gloria, en el más hermoso evento del Universo, el cual será mundialmente visible por todos los seres humanos.
Creemos en la resurrección de los muertos
Los cuales, al mandato del Señor y al sonar de la trompeta, resucitarán para morar con Dios en un nuevo mundo.
Creemos en el Juicio Eterno
El cual será aplicado a todos los hijos de perdición y cuyos nombres no fueron escritos en el Libro de la Vida del Cordero.
Creemos en la Nueva Tierra
Como el hogar eterno donde morarán los hijos de Dios en un ambiente perfecto para la vida, donde los justos confraternizarán amorosamente y en un reino paz.